Keith Emerson, una visión diferente de la música

Texto: Ángel G. Lajarín

Introducción:

Escribir algo sobre alguien a quien admiras de manera casi reverencial es muy complicado.

A Keith Emerson lo conocí cuando yo solo contaba once años, mi hermano apareció con dos vinilos de Emerson, Lake & Palmer comprados en Sears, cadena de tiendas que vendía diferentes artículos situada en Madrid, imagino que la misma desapareció engullida por las nuevas tiendas emergentes en aquellos lejanos setenta, – Discoplay en los sótanos de la Gran vía madrileña, Tony Martin en el rastro, algunas otras que aún resisten heroicamente en la zona de Santo Domingo, y posteriormente un dinosaurio llamado Madrid Rock –. Discoplay y Madrid Rock han muerto a manos de internet hace años, pero bueno, yo creo que es un coste que hay que asumir cuando las nuevas tecnologías irrumpen en nuestras vidas, y en la de nuestros comercios. Un coste doloroso para los aficionados, los amantes de la música de verdad; ésos que compran los discos para poder acariciarlos, ver los créditos, olerlos, disfrutar de las portadas y sobre todo del contenido.

Estas dos joyas fueron de los diez primeros vinilos que entraron en mi vida, de ahí que tengan una importancia capital en mi desarrollo como amante de la música en general, y del rock sinfónico (ahora llamado rock progresivo en España) en particular.

La impactante portada de vinilo homónimo, conocido en aquella época por todo el mundo como “el de la paloma“, me animó a dibujar cosas que no fuesen sólo superhéroes al estilo Marvel. La genial ilustración diseñada de manera magistral con máscaras y aerógrafos era una invitación a soñar, de manera abierta, una entrada al mundo progresivo sin salida posible.
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Trilogy fue el otro culpable de inocularme el virus de mi amor por la música y los teclados. Con esa portada de Hipgnosis; portada compuesta de una foto del trío pintada en la que las tres caras parecen un lienzo. El interior, apertura de la carpeta en la que se puede disfrutar una foto del famoso Epping Forest (situado en el noroeste de Londres y Essex) con un montón de Keiths, Gregs y Carls, en múltiples posturas, invitándote de nuevo a soñar, a ver otra realidad, un mundo de colores, un caleidoscopio natural de belleza atemporal.

 

Sentimientos:

¿Que sentí cuando escuché por primera vez ‘The Barbarian’?. Muchas cosas, potencia, velocidad, gusto interpretativo, amor por la música clásica y el rock, excelencia en el manejo de los instrumentos. La manera en la que inundó esa composición el cuarto que compartía con mi hermano fue decisiva para iniciarme en el progresivo. Soñé muchas veces que era yo y no Emerson el que tocaba ese órgano Hammond. Muchas veces me pregunté;  si no hubiese escuchado a Emerson, Wakeman o Lord, ¿qué hubiese sido de mi vida?. Seguramente ahora no estaría escribiendo esto, porque la música no me habría engatusado, no me habría capturado. Yo fui una presa más de Keith Emerson, y el Moog de ‘Lucky Man’ me acabó de convencer de que era mejor ser presa que huir a ninguna parte.

 

¿Qué sentí cuando escuché ‘The Endless Enigma’ por primera vez?. ¿Sabéis lo que es sentir un torrente de sensaciones que corren por tus venas? ¿Un tren descarrilado que trepana los oídos, delicado y salvaje a la vez?.

 

¿Qué sentí cuando pude ver a Emerson, Lake & Palmer por primera vez en directo? . Las primeras turbias imágenes las pude contemplar en el Popgrama de Moncho Alpuente, Diego Manrique, Carlos Tena y Ángel Casas entre otros. La fecha me baila pero debió de ser allá por 1978.
Me emocionó mucho, pero fueron unas imágenes que no pasaron de unos 5 o 10 segundos. Pertenecían a un vídeo VHS que unos tres años después (1978/9) pude ver en un mostrador bajo llave en el Corte Inglés de Sol al prohibitivo precio de diez mil pesetas, vamos, para ser exacto a nueve mil novecientas noventa y nueve pesetas (60 Euros actuales). Juré que algún día conseguiría esa cifra para comprarlo, pero con mi edad (13 o 14 años) jamás pude conseguir reunir el dinero y ese VHS desapareció un buen día del mostrador, alguien tuvo el dinero y la suerte de llevárselo, enhorabuena. No sé el valor que tendrá ese VHS a día de hoy, imagino que su precio será muy elevado.

El 14 de mayo de 1988 se produjo una actuación de Emerson & Palmer junto a Robert Berry en el 40 aniversario de Atlantic Records. Por entonces conformaban la banda “3” (Three), pero en ese acontecimiento representaban evidentemente a EL&P. Por suerte mi hermana pudo grabar ese festival, aunque no al completo, emitieron la parte que cedió la televisión americana supongo. Actuaron aparte de ellos, Yes, Genesis, Led Zeppelin, etc. A mí sólo me impactó ver a Keith Emerson, pues nunca lo había visto en directo. Genesis venían con Collins y en aquella época yo no estaba muy de acuerdo con lo que ofrecían, a Yes ya los había visto en Yessongs y Led Zeppelin no me interesaban mucho por aquellos años.

Salieron sin que les presentasen, “Emerson & Palmer” rezaba un texto en el comienzo de la actuación. Nunca había escuchado el ‘America/Rondo’ en directo, por lo que la ejecución del trío me dejó a cuadros. Sólo con ver como Keith percutía en el Hammond muchas partes sin ni siquiera mirar al teclado, a Berry pulsando las cuerdas del bajo emocionado y alucinado escuchando los virtuosos desarrollos de los solos de teclado, y a Palmer ejecutando una soberbia batería incluyendo un solo en la parte central del tema, me hicieron comprender que Keith Emerson y Carl Palmer eran de otra galaxia. Emerson ejecutó su tradicional solo de teclado tocando con el Hammond a la inversa y Palmer se quitó la chaqueta mientras acometía su solo de percusión, algo que después comprendí que en ellos era normal, pero que en aquél momento me impactó de manera considerable.

 

Allá por 1992:

Tenía decidido (no sé por qué extraña razón) no asistir a conciertos en mi vida; daba por hecho que un concierto jamás podría escucharse mejor que un trabajo en estudio, o que un directo remezclado y editado (ejemplos: Made In Japan, Welcome Back My Friends To The Show Than Ever Ends, etc.). Pero un buen día, estos tres creadores de sueños se volvieron a juntar, editando un disco correcto titulado Black Moon, saliendo de nuevo de gira con el World Tour: Black Moon.
El azar quiso que la gira despegase en Madrid. Increíble concierto, decidí dar el paso e ir a verlos acompañado de mi hermana. Todavía recordaba ese vídeo que pude ver en mi casa y no podía perderme ese espectáculo. Escuchar ‘Tarkus’ o ‘Pirates’ en un Conde Duque repleto y techado por una lona me hizo cambiar de opinión. Decidí a partir de 1992 ir a ver música en vivo asumiendo la cantidad de momentos increíbles que me había perdido por mi funesta decisión, un sin sentido que aún hoy no comprendo, aún se lo tengo que agradecer a Keith Emerson.

El ocaso:

Un año después Keith fue operado de un problema en su mano derecha, que sumado a problemas en las manos de Carl Palmer, hicieron que después del fallido In The Hot Seat dejasen por problemas de salud los escenarios hasta 1997, año en el que volvieron. Emerson a veces ejecutaba los teclados con los nudillos en vez de con las yemas de los dedos de su mano derecha, me temo que la operación no fue del todo un éxito, y jamás volvieron a interpretar los temas al tempo original, aunque tengo que reconocer que en 1992 ya habían relajado bastante el tempo, pero eran ellos y con eso bastaba.
En 2010 en una colonoscopia se le detectó a Keith diverticulosis. La intervención para la retirada de las bolsas se complicó y después de tres transfusiones sanguíneas estuvo a punto de morir.
Problemas neurológicos de un tiempo a esta parte le impedían el manejo correcto de las manos ocasionándole una depresión que se apoderó de él, y aunque este punto aún no está del todo aclarado por la policía, la depresión le empujó por desgracia al suicidio.

 

Conclusión:

Imagino que una vez hayáis leído estas líneas seréis conscientes de lo que ha significado Keith Emerson en mi vida. Que llorase al conocer que había muerto en tan dramáticas circunstancias no debería extrañar a nadie. Este escrito es solo un sentido homenaje a alguien que dio todo por la música, comprendido, incomprendido, admirado, ninguneado, ese era Keith Emerson, un artista que jamás dejó a nadie indiferente, un artista único, irrepetible, un genio, simplemente eso, un genio.

Gracias por todo Keith.



Ángel G. Lajarín
20/03/2016

Actuación 40 aniversario de Atlantic Records:

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2 thoughts on “Keith Emerson, una visión diferente de la música

  1. Excelente artículo sobre Keith Emerson,yo también admiro tanto. a KE como .En la gira de Black Moon,estuvieron en Costa Rica,este pequeño pero afortunado ,en muchos aspectos,país de Centroamerica
    Tenían que dar 2 conciertos pero el de la primera noche lo cancelaron,dos amigos y yo fuimos al hotel donde se hospedaban y SÍ lo conocimos en persona y compartimos con El varias horas en San José de noche
    La experiencia más inolvidable.Tengo ahora 60 años y me dolió mucho su muerte,en especial de la manera que ocurrió
    Saludos Jorge,San José Costa Rica.

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