Ayreon – ‘The Source’ (2017)

The Source es el título del noveno álbum de estudio de la saga Ayreon. El redondo es el preludio de una saga de ciencia ficción centrada en la raza Forever, la cual es anterior a la humana.

El hipocentro de toda acción se sitúa en el planeta Alpha, el cual, como reflejo de lo que sucede actualmente en la Tierra, atraviesa por una serie de problemas ecológicos y políticos que incluso suponen una amenaza para la vida de los Alphans, sus residentes.

Incapaces de solventar estas graves adversidades, los Alphans recurren a la computadora central (llamada “The Frame”) para que tome las riendas de la situación. Con todo el control de su parte, la computadora central llega a la conclusión de que sus creadores son los causantes de todos los problemas, y se propone exterminar a la Humanidad. Ante esto, la única alternativa de supervivencia que les resta a los Alphans es huir del planeta.

The Source está articulado por dos discos; cada uno de los cuales está dividido en dos secciones o “crónicas”. El trabajo está concebido en formato operístico, y cada uno de los doce vocalistas presentes desempeña un personaje; James LaBrie (Dream Theater) es El Historiador, Tommy Rogers (Between The Buried And Me) es El Químico, Simone Simons (Epica) como La Consejera, Michael Mills (Toehider) es “TH-I”, Floor Jansen (Nightwish) como La Bióloga, Hansi Kürsch (Blind Guardian) como El Astrónomo, Tobias Sammet (EdguyAvantasia) es El Capitán, Michael Eriksen (Circus Maximus) es El Diplomático, Nils K. Rue (Pagan’s Mind) es El Profeta, Tommy Karevik (Kamelot) es el Líder de la Oposición, Zaher Zorgati (Myrath) es El Predicador y por último, Russell Allen (Symphony X) es El Presidente.

El punto de partida es ‘The Day That The World Breaks Down’, que arranca con la cálida voz de LaBrie almohadillada entre aderezos espaciales. El Historiador explica que se están produciendo oleadas de pánico entre los Alphans, dado que “The Frame” ha conseguido el monopolio del planeta. “¿Qué hemos hecho? ¿Es éste el fin?”. A continuación es el turno de ‘Sea of Machines’ muestra el caos que se ha desatado en el planeta a base de golpes, gritos y sirenas de ambulancia. Poco después, los instrumentos de cuerda ocupan su posición principal, y sirven de refuerzo para añadir un toque de dramatismo, mientras se narra la dictadura a la que se ha visto abocado el planeta. Se le ha consentido a la computadora central una férrea autoridad despótica y no hay manera de volver atrás y apagar el sistema. “No hay satélite, no hay radio, no hay televisión, ni siquiera puedo usar mi móvil” – exclama Erikssen, quejándose de la medida dirigente que opta por la desinformación de los Alphans para perpetuar la supervivencia del control tirano.

El ambiente fatídico continúa en ‘Everybody Dies’, pero ya arrastrando a los coros al primer plano. Es vital la función de Michael Mills; TH-I, es decir, la Inteligencia Artificial, quien repite “No hay suministros de comida ni de agua. No hay suministros de energía, ni suministros de ningún tipo. No hay compromiso, simplemente di adiós”. Es curioso que el último “everybody dies” – (traducido: todo el mundo muere) – que se corea finaliza en un rugido, como una suerte de estertor.

La segunda parte del primer disco va paulatinamente llegando a la apoteosis canción tras canción. ‘Star of Sirrah’ comienza con efectos espaciales, que sugieren explosiones, cierre de esclusas y desolación general. LaBrie expone que deben dejar el mundo atrás y refugiarse cerca de Sirrah (estrella ubicada en la constelación de Andrómeda), en una esfera sumergida en el agua. El inconfundible Kürsch le da un toque estilo Blind Guardian a la pieza, obviamente, pero también a Royal Hunt.

Floor Jansen es la protagonista indiscutible en ‘All That Was’, una composición de corte celta. En ‘Run! Apocalypse! Run!’ el trabajo percusivo de Ed Warby es mucho más acelerado, no tanto como en el llamado Speed Metal, aunque se le aproxima. James LaBrie es el hilo conductor en la segunda mitad, y su papel es reforzado por sintetizadores, Hammond y un coro admirable. En ‘Condemned To Live’ se respira un aire enrarecido. Además, el desfile militar o sonido de miles de pasos al unísono del principio acrecienta esa sensación. El ánimo general está decaído, y El Historiador expresa su estupor ante todo lo que está ocurriendo en Alpha.

Es el momento del segundo disco, y ‘Aquatic Race’ abre el ecuador siguiendo la estela de ‘Run! Apocalypse! Run!’. El estribillo está articulado por una serie de diálogos entre El Historiador y El Capitán, y posteriormente entre El Biólogo y el Astrónomo, escoltadas principalmente por sintetizadores y alternancias rítmicas de batería. En un enclave épico, ‘The Dream Dissolves’ sigue mostrando el deje optimista que ya el anterior tema evidenciaba.

No puedo evitar acordarme de Ñu en los primeros segundos de ‘Deathcry of a Race’. Es quizás el tema más versátil de The Source; tan pronto se adentra en el Power Metal como le confiere toques orientales, o los conjuga sabiamente con la potencia vocal de Jansen y Simons, para después volver a la flauta inicial que se me antoja muy José Carlos Molina.

‘Into the Ocean’ se inicia con pretensiones de Rock clásico y luego deriva hacia un Power Metal. El tono esperanzado y eufórico de los personajes no deja lugar a dudas: planean construir un nuevo mundo. “Vamos al océano, a construir un mundo entre los mares” – indica Michael Mills. Tras ello le suceden la artística y pausada ‘Bay of Dreams’ y ‘Planet Y Is Alive!’, con mayor influencia de Blind Guardian.

‘The Source Will Flow’ muestra mayor proyección nostálgica, ya que la raza ha conseguido edificar un nuevo mundo, pero siempre recordarán que pertenecen a otro planeta. Aquí es clave el papel de El Historiador, quien califica al planeta Alpha de “deseo perdido”. Siguen del mismo modo ‘Journey To Forever’ y ‘The Human Compulsion’, en el que la raza se pregunta si volver a crear Inteligencia Artificial, a riesgo de que se repita la historia. Finalmente, en ‘March of the Machines’, “The Frame” se ha hecho con el dominio absoluto del planeta Alpha y promete hacerse aún más poderoso.

En definitiva, una interesante obra que continúa el hilo argumental sembrado en The Final Experiment, y es el capítulo piloto de 01011001. Supone por tanto un retorno a las raíces moderadamente metaleras, que quedaron sepultadas por una mayoría de secciones ambientales y atmósferas más folk en el anterior trabajo, The Theory Of Everything.

Calificación: 8.3 / 10

Reseña: Eva Plaza

Tracklist:

CD1

Chronicle 1: The ‘Frame

01. The Day That The World Breaks Down
02. Sea Of Machines
03. Everybody Dies

Chronicle 2: The Aligning Of The Ten

04. Star Of Sirrah
05. All That Was
06. Run! Apocalypse! Run!
07. Condemned To Live

CD2

Chronicle 3: The Transmigration

08. Aquatic Race
09. The Dream Dissolves
10. Deathcry Of A Race
11. Into The Ocean

Chronicle 4: The Rebirth

12. Bay Of Dreams
13. Planet Y Is Alive!
14. The Source Will Flow
15. Journey To Forever
16. The Human Compulsion
17. March Of The Machines

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