Exquirla – ‘Para Quienes Aún Viven’ (2017)

Una grandísima expectación es la que ha causado Exquirla. La fusión entre el Post-Rock de los madrileños Toundra y el Flamenco de los ilicitanos El Niño de Elche se ha cosechado ya buenas críticas, y su debut Para Quienes Aún Viven se ha visto catapultado como uno de los mejores álbumes nacionales de este 2017. Para muchos, Exquirla es una de las mejores apuestas del país, y como prueba de esta premisa, el grupo consiguió llegar al codiciado sold-out en su concierto de presentación de Madrid, y al casi agotamiento de las entradas en el segundo concierto, celebrado un día después del primero.

Para Quienes Aún Viven es el resultado de una maquinaria que comenzó a gestarse tras un festival en Cádiz. Así pues, Para Quienes Aún Viven es la primera pincelada en el lienzo de Exquirla. Una pincelada minimalista, una proyección interna articulada por ocho viñetas en las que prima el carácter poético, no sólo en la instrumentación, sino también en el refuerzo vocal.Libreto Ordenado

El redondo arranca con ‘Canción de E’, canción construida a partir de secuencias de La marcha de 150.000.000, obra del poeta Enrique Falcón. “E comió por fin tierra / Dime el nombre de los hijos, la palabra lastimada en mitad de la boca / Extrae la fuerza de la voz por encima de los fusiles / que reescriben sus enigmas de matanza inútil / en los meses sin circo.” – Comienza a narrar el propio Falcón, con su voz sumida en la intensificación gradual de la música, que descarga sus primeros riffs y se agencia un efecto electrizante en el oyente. Tras ello, ya se empiezan a advertir los quejíos, amoldados en una diáfana explanada instrumental que sirve de puente para el segundo corte del disco.

‘Destruídnos Juntos’ se abre paso a través de rugidos ambientales y distorsiones. Los primeros arpegios de guitarra van haciendo acto de presencia, acompañándose de bajo y quejíos – cortesía de Francisco Contreras – y labrándose un toque arrollador a golpe de nota. El ritmo se va volviendo sincopado, y la batería otorga un impacto decisivo al conjunto. Resulta imposible continuar indemne al hechizo y no corear el ya famoso “Para dejarme matar he de dejar de mirarte. Porque nada sé de ti… “.

El tercer vértice de una estrella de ocho puntas es ‘Hijos de la Rabia’, con mayor misticismo y dejando un emblema progresivo muy sutil. En conjunto, se trata de una canción al galope entre varios géneros musicales: un amago de electrónica, una sección rítmica remembranza de Post-Rock estilo If These Trees Could Talk (o de los propios Toundra)… Pero sobre todo, y me parece una clave fundamental, el perfecto amoldamiento entre la cadencia Flamenca y la procesión de atmósferas que la acompaña. Todo esto confluye en el efímero y sereno intermezzo que es ‘Interrogatorio’, un interludio preciosista salpimentado por una delicadísima musicalidad.

El poderío que destila ‘El Grito del Padre’ es, a todas luces, enorme. A lo largo del redondo, la alianza entre estos dos grupos – alianza, debo decir, innovadora pero perfectamente plausible, como se ha visto – me parece equitativa. La convivencia entre ambos es armoniosa y no se supedita ningún estilo al otro. No obstante, ‘El Grito del Padre’ es el ejemplo perfecto de que a veces sí prima la influencia de un grupo sobre el otro. Esto no va en sentido negativo, pues estas canciones con un influjo mayor y obvio de una de las bandas implicadas, consienten un mayor dinamismo al enlace global. Y la especie de mantra religioso que es ‘El Grito del Padre’ me parece una maravilla. Que conste que lo dice alguien que no suele escuchar Flamenco, por lo que no estoy habituada a ello. Pero siempre hay que tener una mente abierta – o los oídos abiertos, mejor dicho – para saber apreciar las cosas cuando éstas son buenas.

Con mayor proyección intimista se desarrolla ‘Contigo’, una oda al desamor, capaz de embriagar la mente con sus versos. Es casi palpable la sensación de pesar, la tristeza que se lleva a rastras y que pesa como una losa, mientras la instrumentación fortalece el sentir transmitido por Contreras. Es el turno de ‘Un Hombre’, una pieza directa y desgarradora con una lírica punzante. Guitarras límpidas y batería sólida aparecen ya desde el inicio hasta el viraje de ritmo posterior, consolidando una melodía sencilla y flemática, que encauza a Niño de Elche con “Un hombre está muriendo y no hace ruido… “. Esto es entonado quedamente y después navega por un crescendo paulatino en el que finalmente se desencadena la exasperación.

‘Europa Muda’ es otro gran bloque que muestra un despliegue baterístico como tarjeta de presentación. Después se descubre un cénit de ambiciones melancólicas, enfocado de manera distinta con respecto a los temas anteriores. ‘Europa Muda’ es un canto a la impotencia, a la incapacidad de hablar (metafóricamente). Es el “cementerio blanco donde puede terminar el ahogado sus cánticos dormidos”, es la amargura hecha poesía.

Con Para Quienes Aún Viven, el de Exquirla se postula como un disco en el que las buenas ideas se materializan. Puede que no estemos acostumbrados a escuchar Flamenco, de modo que quizá se hace arduo escuchar el disco con objetividad. Puede no gustar, ya que es una fusión arriesgada. Pero si gusta, la escucha habrá merecido la pena.

Nota: 7.5 / 10

Reseña: Eva Plaza

Tracklist:

1 Canción de E

2 Destruidnos Juntos

3 Hijos De La Rabia

4 Interrogatorio

5 El Grito Del Padre

6 Contigo

7 Un Hombre

8 Europa Muda

Formación:

Francisco Contreras, Vocals

Esteban Jimenez Giron, Guitars

Alberto Tocados, Bass

Alejandro Pérez, Drums

David López, Guitars

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