Poire – ‘Polybius’ (2017)

Poire es un cuarteto de Barcelona que este mes de mayo presenta su nuevo EP, titulado Polybius. El mismo es una obra etérea de treinta minutos en el que el conjunto expone un nuevo hilo conceptual; desvelando los intrincados pormenores de la ludopatía, de la adicción al juego que experimenta un sujeto – llamémosle protagonista -, hasta que al final él mismo admite que sufre esta dependencia. Es tal la adicción, que realmente el sujeto se está subordinando a la máquina. Es la máquina la que toma las riendas, a la que se ha otorgado voz y libre albedrío. Parece que la máquina ha aventajado un nuevo nivel de inteligencia y está dominando al sujeto.

Sin embargo, en el ámbito musical no es así. Es decir; no es un trabajo oscuro. Oscuro lo fue el predecesor Atlantis… Si bien es cierto que Atlantis era así por su carácter connotacional. El actual Polybius se desenvuelve entre arpegios más cristalinos y melodías más diáfanas, y esto se debe sin duda a querer reflejar la adicción al juego; al principio es una dulce afición, hasta que se degenera, se ennegrece, y es el propio sujeto quien debe confesarlo, en una lucha vital disputada por él y la máquina.

Así pues, estamos en el eje de este periodo de claroscuros en la identidad sonora de Poire. Y mientras que el anterior Atlantis acusaba de una pretensiones muy marcadas hacia el rock progresivo clásico noventero o posterior – como Porcupine Tree, Opeth desde Pale Communion o Riverside -, el actual Polybius se encauza por un rock progresivo desenfadado e, incluso a veces, por un rock alternativo que recuerda a veces a Pearl Jam. Con este nuevo y prometedor lanzamiento se presenta este año Poire, articulado por Pere Miralles (voz y guitarra),  Àlex Miralles (guitarra y coros), Aleix Burgués (batería) y David Montón (bajo), la nueva incorporación.

El punto de partida es ‘Polybius’, que también da el título del disco. Comienza con un sintetizador que le confiere un toque espacial, y esto tiene un porqué. Pronto se desencadena la estampida, fuertemente marcada por batería, y posteriormente pilotada por bajo y guitarra, edificado todo en un estrato curiosamente cercano al blues. Cuando llega la calma, Pere Miralles entona las primeras palabras en inglés: “Debería hacer una confesión / Sobre algo que no debería admitir / sobre una adicción / el tema del inadaptado social”. ‘Polybius’ es la carta de presentación del videojuego de los años ochenta. Realmente se trata de una leyenda urbana, según la cual dicho videojuego apareció misteriosamente en varias salas de juegos de los suburbios de Portland. El juego causaba inicialmente una adicción que iba degenerando hasta la dependencia psicológica, trastornos psíquicos y neurológicos y deseos compulsivos de suicidio. De hecho, la empresa que supuestamente lo fabricó, se llamaba Sinneslöschen, que significa “pérdida de los sentidos”, pero la sensación de desconfianza era tal, que según la leyenda, se pensaba que era un magno complot del Gobierno estadounidense para someter a las personas a un estudio psíquico. Polybius también dejaba mensajes subliminales que incitaban al odio hacia uno mismo. Por ello, las últimas frases que canta Miralles son “Kill Yourself / Honor apathy / Stay asleep” (*Mátate / Honra la apatía / Mantente despierto).

De forma completamente diferente se presenta ‘REM’, que comienza con una breve sección percusiva más pausada, hasta que la guitarra indica el punto de partida para que todos los instrumentos se expresen al unísono. No recuerdan a los Poire de hace dos años; han eliminado la distorsión y apuestan por sonidos más límpidos y partes más complejas que mantienen la atención del oyente.

‘Outer Heaven’ se atreve con la guitarra acústica y unos interesantísimos toques de teclado que van agudizándose y agravándose casi como el sonido de una sirena. La parte más “heavy” comienza después; un alineamiento de bajo, guitarra, batería y sintetizadores bastante innovador y sorprendente. El grupo está jugando en una nueva liga, y en ‘Outer Heaven’ lo vuelven a demostrar.

‘Money Makes You Happy’ es el cuarto tema del álbum. Se trata de una obra sofisticada, de compases más pausados que paulatinamente van desgranando una oda a la soledad, al distanciamiento. Cuando los amigos y la familia dan la espalda, el trabajo no compensa esa insatisfacción y la única solución que se cree tener es seguir jugando a Polybius.

‘Berlín’ está dividido en dos partes; una es más acústica, capitaneado sin duda por Pere Miralles, aunque se apoya en un trasfondo instrumental. La segunda parte está preludiada por punteos de bajo. Después, la guitarra es muy gilmouriana y el trabajo vocal recuerda asimismo a Pink Floyd. Esta nueva sección es una de las mejores del EP.

En resumen, Poire está mejorando a pasos agigantados, y eso que ya tenía un más que notable comienzo. El grupo es capaz de sorprender en cada nuevo lanzamiento, y probablemente estemos ante uno de los mejores trabajos del año. Poco más queda por decir, ahora es momento de sumergirse en Polybius.

Nota: 9 / 10

Reseña: Eva Plaza

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